Este fin de semana he tenido la suerte de vivir las Fallas en primera persona. Hacía ya varios años que no iba a Valencia en estas fechas y, aceptando la invitación de unos amigos, el viernes por la tarde salí para allá. Creo que no había encontrado nunca tanta aglomeración de gente en una ciudad, era realmente impresionante ver las calles completamente llenas, casi sin poder moverse, sobretodo a las horas en las que se celebraba alguna de los grandes eventos de la fiesta, tales como el castillo de fuegos, la mascletà del Ayuntamiento o la cremà del sábado. Todo en general convierte la fiesta en algo espectacular, aunque en cierto modo entiendo a aquellos valencianos autóctonos que en estos días hacen la maleta y desaparecen de la ciudad para no aguantar el 'espectáculo' que se organiza, sobretodo el fin de semana. Caminar mucho y dormir poco ha sido la actividad más repetida en estos días, pero hay algo que no podía dejar pasar y es una salida-entreno que hice el domingo. El sábado lo había dejado de 'descanso', así que, después de acostarme sobre las cinco de la mañana, me levanté a las 10 y me puse las zapatillas. Hacía una mañana calurosa y salí a correr desde Torrent (donde estaba alojado en casa de los amigos) y por una carretera poco transitada empecé a pasar campos y más campos de naranjos, dirección Picassent. Fué realmente espectacular contemplar aquel mar de árboles sin fin, miles y miles de naranjos que hicieron que los 18,3 kilómetros de rodaje se hicieran muy amenos, casi lo mejor del fin de semana, que en general ha estado muy, pero que muy bien.
Hoy he empezado otra semana de entrenamientos en la que, si todo sale según lo previsto, completaré 9000 metros de natación, 200 de ciclismo y 60 de run, media maratón el domingo incluída. Saludos.















